Qué hacer cuando dar el pecho no es placer

tarde crianza marzo

La tertulia tarde crianza marzoque celebramos el día 28 de marzo “Qué hacer cuando dar el pecho no es un placer” se desarrolló durante aproximadamente dos horas en las que compartimos las experiencias de lactancia de las mamás presentes. Empezamos presentándonos y contando brevemente cómo habíamos vivido la lactancia con nuestros hijos e hijas y destacando la función que en la mayor parte de los casos había desempeñado el grupo de madres que actualmente se integra en Mamasyoga y que, fundamentalmente en esta materia se comunica por medio de la aplicación Whatsapp, donde tenemos un grupo de apoyo a la lactancia, pero que en el pasado contactaba básicamente a través de un grupo de correo electrónico.

Mencionamos a este respecto las ventajas y desventajas de ambos métodos, destacando que Whatsapp gana en inmediatez aunque el correo es más cómodo para escribir vivencias más largas en las que se puede explicar con más detalle la situación y que, además, permite tener guardados los correos de forma más organizada para su posterior consulta. De hecho, algunas de las mamás presentes comentaron que preguntas hechas por otras personas y respondidas en su momento fueron de ayuda en sus experiencias posteriores.

Aunque la mayoría de las mamás presentes tuvo algún problema inicial con la lactancia (grietas, bultos y durezas en el pecho, etc.), no fueron en general problemas graves y se solucionaron con el paso del tiempo y con remedios recomendados por alguien de su entorno familiar, personal médico o por el propio grupo de Mamasyoga. Únicamente a una mamá le ocurrió un problema más serio que requirió intervención hospitalaria, ya que tuvo un absceso en un pecho (se trata de una infección caracterizada por hinchazón y acumulación de pus). En este caso el problema se agravó por la falta de un diagnóstico acertado por parte del médico de familia. Se comenta la falta de formación específica en lactancia de algunos médicos de cabecera que, cuando surge alguna complicación su única recomendación es el abandono de la lactancia, a pesar de que, en muchos casos, como en la mastitis, es contraproducente, ya que lo aconsejado es no dejar de dar el pecho. También se señala la tendencia de algunos pediatras a recomendar el abandono de la lactancia o su complementariedad con la alimentación artificial cuando ocurre cualquier problema en el bebé o cuando éste se encuentra localizado en las zonas inferiores de las tablas de crecimiento. Se recuerda en la tertulia que las tablas que manejan la mayoría de los pediatras se realizaron de forma mayoritaria con bebés alimentados de forma artificial, por lo que se considera que no tienen completa validez para los bebés alimentados con leche materna, como convenientemente explica el pediatra Carlos González en sus libros, por lo que, aunque siempre con precaución, lo ideal es no alarmarse si el bebé se ve sano y feliz.

También se sugiere que se debería potenciar el papel de las matronas de los Centros de Salud como asesoras en el puerperio y en la lactancia, aunque para ello, en muchos casos, tendrían que haber recibido formación complementaria.

Se distribuye un documento consistente en una tabla en la que se presentan los problemas más comunes relacionados con la lactancia, sus síntomas y sus remedios. Descarga la Tabla de dolencias sobre lactancia.

Aunque se comenta que la mayoría de ellos pueden evitarse con las siguientes medidas:

        Piel con piel y lactancia en las dos horas siguientes al parto

        Postura correcta al dar el pecho

        Lactancia a demanda

        Descartar problema de frenillo lingual

        Conocer crisis de crecimiento

        Contactar / pertenecer a un grupo de apoyo a la lactancia

Se expone que el grupo de Mamasyoga no cuenta, por el momento, con Asesoras de lactancia entre los miembros, sin embargo, algunas personas sí han recibido formación como Consultoras de lactancia y, de cualquier modo, se pone énfasis en que la idea primordial de la asociación consiste en crear una red de madres que compartan sus experiencias y se aconsejen y apoyen mutuamente, tratando de reconstruir la perdida cadena de transmisión de información sobre el cuidado de los hijos que pasaba de madres a hijas y tratando de emular la idea de comunidad en la que las mujeres colaboraban en la crianza.

A este respecto, se pone de manifiesto que la generación de nuestras madres ha supuesto un paréntesis difícil de soslayar y, que en algunos casos, se encuentra más comprensión respecto a la lactancia en las abuelas, ya que ellas sí dieron el pecho a sus hijos e hijas, prolongadamente en muchos casos. Coincidimos en que la mayoría de nosotras fue alimentada desde el inicio con leche de fórmula y las que tomaron leche materna, salvo en un caso que se alargó varios meses, fue por un periodo breve. Es difícil que si nuestras madres no dieron el pecho puedan ayudarnos y aconsejarnos a este respecto.

Al relatar nuestras experiencias se toma conciencia, una vez más, de que cada binomio mamá – bebé es un caso distinto y que, incluso mamás de varios bebés vivieron la lactancia de formas diferentes con cada uno de ellos. Una mamá comenta que su bebé rechazó de forma voluntaria el pecho alrededor de los ocho meses a pesar de que ella hubiera preferido amamantarlo durante más tiempo; otra relata cómo su niño de más de tres años continúa con la lactancia, ahora únicamente por la noche; en otro caso se explica que se enlazó la lactancia de una primera hija con el nacimiento del segundo hijo de forma continuada, etc. Tan múltiples son las opciones como las personas; no obstante, coincidimos en pensar que conocer el proceso de la lactancia facilita poder llevarlo a cabo más satisfactoriamente; por ejemplo, saber en qué momento ocurren las crisis de lactancia y cómo se ponen de manifiesto da tranquilidad y seguridad para perseverar en dar el pecho. Sin embargo, muchas somos conscientes de que los inicios son, en algunos casos dolorosos, ya sea por una cuestión fisiológica o de índole sociocultural (por falta de información y ayuda), pero el caso es que los comienzos, a veces, son duros.

Respecto al frenillo lingual se comenta que antiguamente las matronas solían dejarse una uña larga y lo cortaban nada más nacer el bebé, pero como en la generación de nuestras madres la lactancia dejó de “estar de moda”, esta práctica se abandonó y actualmente se dan muchos casos de problemas de frenillo no diagnosticados que desembocan, en ocasiones, en el abandono de la lactancia.

En fin, para concluir, únicamente decir que de las múltiples experiencias relatadas y del tiempo compartido se extrae una idea común de disfrute de la experiencia de la lactancia, más allá de los problemas puntuales que se hubieran podido producir y un deseo de, como se ha comentado anteriormente, expandir esa red de madres que se apoyan, se aconsejan y se ayudan.

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