Amamantar y trabajar

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OLYMPUS DIGITAL CAMERAEl pasado viernes 27 tuvimos nuestra primera tertulia de este curso, dedicada a Amamantar y trabajar. Nos reunimos un grupo de mamás (y un papá y una abuela), no muy grande pero muy interesado en el tema a tratar, lo que permitió enriquecer mucho la tertulia con sus experiencias concretas.
La encargada de hacer la introducción fue Maica, mamá trabajadora de Nicolás, de cuatro años y Mateo, de nueve meses, habiendo combinando lactancia y trabajo a tiempo completo desde los cuatro meses en ambos casos.


Maica comenzó compartiendo que la confianza había sido clave en su caso pues ella nunca pensó que amamantar y trabajar no era posible, siempre pensó que se podía y que simplemente necesitaba buscar alternativas para algunas tomas en que no iba a estar con sus bebés. Así, a la confianza, se unían dos claves más para poder amamantar y trabajar: tener la información necesaria para hacerlo, tanto a nivel de extracción, conservación y administración de leche materna, como en cuanto a los derechos que nos asistían (excedencias, reducciones de jornada, permisos de lactancia, etc.) y, por último, tener el apoyo de quienes vayan a cuidar de nuestro bebé mientras estamos trabajando, ya sea un familiar o el personal de la escuela infantil.
Tras esto, nos explicó las diferentes alternativas que tenemos para continuar con la lactancia materna una vez que nos incorporamos a trabajar. La primera sería la lactancia directa, que sería amamantar tú misma al bebé, porque trabajas cerca de casa y puedes ir en algún descanso o porque alguien te lo lleva al trabajo. También es posible la lactancia directa en algunas escuelas infantiles cuando están cerca del trabajo por lo que concluimos que es muy importante preguntar por la disponibilidad de la guardería tanto para dejarte entrar a amamantar como para administrar tu leche, en el caso de que sea éste el lugar donde se va a quedar el bebé.
La segunda opción sería la extracción de leche materna. En este tema no profundizamos demasiado ya que los días anteriores a la tertulia habían circulado varios documentos sobre el tema por nuestras redes virtuales (sobre conservación de la leche materna y una guía de extracción y conservación de la leche materna) y la propia Maica nos aportó uno más (sobre amamantar y trabajar fuera de casa).
Una tercera alternativa sería practicar lactancia mixta y sustituir alguna de las tomas en las que no estamos por lactancia artificial. Aunque la lactancia materna es lo más sano para el bebé, si trabajamos muchas horas seguidas lejos del lugar donde él está, a veces es muy difícil para la mamá extraerse la leche necesaria para alimentarlo todo este tiempo y la lactancia mixta nos puede ayudar a encontrar el equilibrio entre sus necesidades y las nuestras.
Una última opción sería la alimentación complementaria, administrando al bebé comida mientras nosotras trabajamos y reservando la lactancia para cuando estamos juntos.
Tras esto, Maica nos compartió su experiencia concreta. Nos comentó cómo en el caso de Nicolás había podido hacer lactancia directa e ir a amantarlo en el descanso del almuerzo, cómo le había ayudado el colecho para recuperar la lactancia de las horas que pasaban separados en ambos casos y cómo, en el caso de Mateo, había conseguido hacerse con un buen banco leche gracias al alquiler de un sacaleches hospitalario que es sumamente eficaz.
A partir de aquí comenzó el tiempo de tertulia propiamente dicho donde sí pudimos poner en común algunos aspectos más de la extracción, conservación y administración de leche materna como que la leche materna tiene un color amarillento, que se acentúa cuanto más tiempo hace que se ha sacado, que se puede congelar y descongelar simplemente bajo el grifo, que en la nevera dura 24 horas, que cuando se extrae se separa grasa del resto y adquiere un aspecto como cortado pero que no significa que esté estropeada y que recupera su aspecto cuando la agitamos, que no se debe mezclar leche recién extraída con leche de la nevera pues la estropearemos, que a veces tiene un olor muy fuerte, que lo mejor es almacenar de poco en poco, unos sesenta, para no despercidiar leche y luego irlo ajustando a lo que tome el bebé…
También pudimos compartir nuestras experiencias con las diferentes formas de extracción: manual, con sacaleches manual y con sacaleches eléctrico y poner en común que modelos de sacaleches nos habían ido mejor a cada una y cómo algunas mujeres tenían una gran facilidad para sacarse y a otras les costaba mucho más, enfatizando la importancia de estar relajada a la hora de sacarse leche.
Ante todo, enfatizamos que lo importante es conseguir un equilibrio entre las necesidades que tiene el bebé de alimentarse adecuadamente y las que tenemos nosotras o la familia de trabajar y que, entre las alternativas disponibles, se trata de elegir aquellas con las que estemos más tranquilas sin sentir ningún tipo de complejo o culpabilidad.
Luego algunas asistentes compartieron experiencias que nos sirvieron a todas como la posibilidad de adelantar la introducción de la alimentación complementaria ante la incorporación al trabajo, cómo resolver ausencias largas por trabajo que implicaban pasar varios días lejos del bebé o cómo combinar la lactancia mixta, la alimentación complementaria y el trabajo.
Esto último dio lugar a que la tertulia derivara hacía el tema de la alimentación complementaria y pensamos que sería un buen tema para nuestra próxima tertulia de octubre. Si interesan otros temas, podéis hacérnoslos llegar a través de los comentarios a esta entrada.
Y así terminó una tarde donde volvimos a compartir valiosas experiencias, ¡gracias a todas las asistentes!

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