Lo había conseguido… mi parto fue el mejor parto que pude tener. 6

DSC00197

DSC00197Silvia nos cuenta el maravilloso momento en que vino al mundo Álvaro. Gracias por esta lectura de agosto!

Recuerdo el día de antes, no quería ir a monitores sabía lo que me iban a decir. Era 16 de noviembre, estaba de 42+3 y no tenía contracciones… me/nos encontrábamos perfectamente, quería esperar hasta la semana 44, pero esa mañana tenía cita de monitores y fui con mi madre.

Llegué al Hospital y Javi, el matrón, me sentó en unos de los sillones, me reclinó y me puso los “chupones” ( parece que le estoy viendo). Cuando terminó se acercó a mí y me preguntó cómo estaba, de cuánto estaba y fue a hablar con la ginecóloga con la idea de hacerme una ecografía para comprobar que todo estaba bien y esperar a que se desencadenaran los acontecimientos. Mi madre y yo nos quedamos en la sala esperando, donde vino la ginecóloga de guardia y sin mediar palabra me dijo:”Esta tarde ven a las siete a urgencias, te vamos a provocar el parto”, al ver que me quedé petrificada, sentenció: “¡¡no pensarías que iba a estar ahí dentro toda su vida!!”. No fui capaz de contestarla, tan sólo la pregunte mientras dos lágrimas se deslizaban por mis mejillas “ eh… ¿a qué hora?”. Creo que en ese momento recordó que eramos personas y me dijo: ” Hija, nadie te ha avisado” le dije que no y tiernamente me dijo: ” …a las siete ingresa por urgencias, ellas te hacen todo el papeleo y mañana te lo provocamos”.

Salimos del Hospital y sentía que me estaban robando mi parto. Quería parir en una bañera y si me lo provocaban, ya no podía ser. Me compré un zumo y una palmera de chocolate y nos fuimos al parque de al lado a intentar tranquilizarme.

Llamé a mi marido, se lo conté. Después andamos un rato y nos fuimos a casa a preparar todo.

A las siete menos algo estaba ingresando por urgencias y me sorprendió que la persona que me atendió me dijera:” Madre mía, ya van cinco”. Sabía, María nos lo había explicado, que provocar el parto cuando estás de más de 40 semanas lo ven como algo normal, de hecho lo tienen protocolizado.

Subimos a la habitación y allí estábamos: mi marido, mi madre, mi hijo y yo (en un sólo ser). Cuando apareció MI MATRONA, mi ángel de la guardia, que me pregunto supercariñosa como estaba, si necesitaba algo, me puso el monitor y se fue. Como tenía que volver, preparé el Plan de Parto para dárselo, lo llevaba en una carpeta junto a la litografíafotocopia que María nos da de Yoko. Cuando se lo di, me miró y con una sonrisa en la cara me dijo algo así como… sabes que muchas de las cosas que aquí se recogen ya no pueden ser, te van a provocar el parto… pero lo que pueda ser, se te respetará. Entonces, la miré y con una cara de felicidad la pregunté si al día siguiente estaba de guardia y me dijo que por la tarde, la comenté que no quería tener un parto medicalizado, que me gustaría que fuera asistido por una matrona y no una ginecóloga. Asistió con la cabeza y mientras se iba, la dije que la iba a esperar.

Al día siguiente por la mañana me dieron la pastilla. Nunca me había informado de como era un parto provocado y la ginecóloga tampoco me explicó nada, de hecho cuando me dio la pastilla la pedí agua, porque pensaba que era oral y no vaginal. La primera no funcionó, la segunda fue a las cinco de la tarde y a las siete menos diez estaba de parto. Pero antes

Tamara vino a saludarme, ver como estaba… al verla la recordé que la estaba esperando, ella se sonrió.

Después de cada pastilla me monitorizaban, por la mañana lo respeté, pero por la tarde me quité los chupones e hice las posturas y ejercicios que ayudaran a Álvaro a nacer. Llamaron a Tamara, cuando entró me sonrió y la dije, bajo mi responsabilidad y me lo respetó.

No os voy a engañar, el parto fue duro, de estar normal a empezar a tener contracciones regulares cada cinco minutos en menos de dos horas…, pero me preparé, mi respiración y Yoko en un lugar visible. Estoy convencida de que el cuerpo es sabio y como en menos de tres horas ya tenía contracciones cada dos minutos o dos minutos y medio, me quedaba dormida entre contracción y contracción. Os lo cuento, estaba tumbada en la cama, me venía la contracción, me incorporaba iba andando hasta el cuarto de baño, me apoyaba en el lavabo justo cuando venía el dolor y después volvía a la cama, me recostaba y me quedaba dormida, RONCABA, hasta que con la siguiente contracción me despertaba, incorporaba, …. después de dos horas con estas contracciones avisamos a una auxiliar para que avisara a Támara estaba de parto. Tardó un poco en venir, estaba en otro parto. Me vio, por si había alguna duda, me dijo: “Sí, estás de parto” y me ofreció la epidural. La dije que no.

A las doce de la noche estaba en el paritorio, y justo cuando me iba a cambiar de la camilla a la mesa de parto, rompí aguas. Támara además de explicarme lo que me estaba pasando, me ayudó a sentarme, a reclinarme y volvió a ofrecerle la epidural, no pude por menos que preguntar ¿Pero cuánto me queda? y me dijo “el final ya “, volví a rechazarla, después se fue a atender otro parto y le dijo a mi madre que la avisara, también dijo que no empujase, pero he de confesar que lo hacía.

Sí, en el alumbramiento de Álvaro me acompañó mi madre, una campeona. Cuando bajábamos en el ascensor desde la habitación al paritorio la dije mamá me tienes que decir y no me acuerdo de las frases, pero ellas las repetía como si fuera una letanía o un mantra. No la recuerdo muy nerviosa, creo que la calmaba que yo estuviera “tranquila”. María nos había enseñado lo que había que hacer y para que no se me olvidará, Yoko también estaba en el paritorio.

Cuando noté como la cabeza de Álvaro golpeaba mi pelvis, le pedí a mi madre que me lo confirmara y después que avisara a Támara. Entonces vino, me limpió y SE SENTÓ EN UN TABURETE PARA ASISTIRME EN EL PARTO, también apareció el anestesista que se presento y antes de que me preguntará, le dije “tú, no tienes nada que hacer aquí” y la ginecóloga para supervisar. Recuerdo empujar y pedirle a Álvaro que él también lo hiciera, porque estaba muerta, mi madre me animaba “ya se le ve la cabecita”. La matrona esperó a que saliera la cabeza y el tronco para no hacerle daño y cuando me ayudaba me dijo : “Silvia, lo mejor que puede pasar es que en cuanto salga llore, porque en la bolsa había meconio” y nació llorando…, también tuvo la generosidad de informarme de que no hubiese podido utilizar la bañera.

A las tres y media de la madrugada tenía sobre mi pecho a Álvaro, después lo cogió mi madre, para poder terminar. No lo separaron nunca de mí, el reconocimiento se lo hicieron en el mismo paritorio y la primera toma.

Creo que nunca he visto tan felíz a mi madre, ni tan orgullosa, cuando venían a felicitarme, uno de los primeros el anestesista y al día siguiente, la ginecóloga y Javi, el matrón. Ellos fueron los que nos dijeron que esa noche dimos a luz 5 mujeres en el Hospital Quirón y el mío fue el único parto provocado, vaginal y sin epidural, a lo que le sumo, asistido por una matrona y desde luego que respetado.

Lo había conseguido, no me robaron el parto y mi parto fue el mejor parto que pude tener.


Dejar un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

6 Comentarios en “Lo había conseguido… mi parto fue el mejor parto que pude tener.

  • INMA

    Aquí estoy Sílvia, llorando de emoción por tu parto , el mejor, el tuyo, pero siento robarte un poquito como si fuera mio también, por todo lo que has conseguido, por ser valiente, decidida y luchadora, por querer saber lo que lo querías y por supuesto porque los sanitarios-as cada día nos apoyan mas y así será, cada vez mas. Un beso muy fuerte Silvia y bienvenido Alvaro. No dejes nunca de decirle a tu mamá lo que te ayudó a confiar en tí.

  • silvia

    Gracias Inma, estaba deseando de compartirlo por escrito con mi madre, con María y con todas.

    Sois cómplices y partícipes de mi parto.

  • Ana

    Silvia guapa eres una campeona!! Para mi siempre seras la mama que se dormía entre contracciones!! Un abrazo.

  • noelia

    qué ejemplo de resistencia, y qué valentía luchando ante todo. No sabes la fuerza que me das, porque a mí me queda muy poco para ver a mi pequeña y aunque aún me queda una semana ya se me habla de provocármelo, cosa a la que me resisto ya que tambestá todo perfecto.
    Te tendré muy presente en mi parto, mujeres como tú hacen que se disipen todas las dudas. Eres una campeona!!!!!

  • Silvia

    Tuve la suerte de que María me diese las herramientas y muchísimas razones para luchar junto con Álvaro para conseguirlo.

    Noelia, tú también tienes las mismas herramientas y las mismas razones o más aún sabiendo que es posible. No olvides que no estás SOLA, te tienes a ti y tu hij@ te va a ayudar como el/la que más.

    Un beso enorme a todas.