El puerperio: ese gran desconocido 3

Puerperio[1]

Puerperio[1]Entre muchos de los enemigos de la lactancia materna hay uno del que se puede decir que casi no se habla y es el llamado puerperio, una etapa que puede llegar a afectar el estado anímico de la madre y esto a su vez repercutir tremendamente en la lactancia hasta el punto de acabar con ella.

Según algunas definiciones se denomina puerperio al periodo que comprende desde el nacimiento del bebė hasta que termina la cuarentena.  Otros afirman que se prolonga hasta que llega la primera menstruación.  Lo que desde luego es, es un periodo al que, por norma general, no se le presta mucha atención y que pasa desapercibido para todos… para todos excepto para la madres.  Y si de pronto alguien nos habla del puerperio o buscamos información sobre él es porque no lo estamos pasando bien, es porque nos embarga una tristeza interior que no sabemos como manejar.

El puerperio puede llegar a ser una etapa difícil en la que los sentimientos de la madre están a flor de piel.  Su sensibilidad se dispara y junto al tremendo amor que nace en ella por su bebė, también le embarga la tristeza, la melancolía, la frustración, el cansancio…, y todo ello envuelto en un sentimiento de culpa por sentir precisamente esto, y no estar pletórica todo el rato y disfrutando a tope la llegada del nuevo bebė.

Y es que vivimos en la era de la tecnología, un tiempo en el que nuestra comunicación se realiza principalmente a través de mensajes de teléfono, facebook, email, whatsapp, twitter y quizás me deje algo en el tintero ya que no estoy al día.  ¡Cuanto nos cuesta a las mamás hacer una llamada de teléfono o quedar para vernos!; no está entre nuestras prioridades porque antes hay que dormir, lavar, cocinar, limpiar, el bebė se enfermó, ir a ver a la familia…, qué se yo, mil y una razones.  Y esto desemboca en la soledad de la madre al no poder compartir nuestro día a día con otras madres que nos entiendan porque han pasado por lo mismo o porque, simplemente, nos escuchan.

Continuamos con los efectos colaterales del puerperio: la lactancia.  De repente nos asaltan las dudas, ¿será que estoy triste porque estoy agobiada debido al cansancio y la frustración o  porque el niño está todo el día en la teta o porque creo se queda con hambre? (¡Vaya mente más retorcida!).  Y siempre hay alguien a nuestro lado que dice: “Sí, eso es lo que pasa, mejor dale un biberón que tu verás como cambia todo”.  No importa lo que le pase a una madre recién parida o a su bebé, la mágica solución siempre es el biberón.  Y yo me pregunto, si fuera así ¿somos tan pardillas las mamás que no nos hemos dado cuenta y seguimos atravesando estos altibajos emocionales como podemos? Yo creo que no.

Recientemente una amiga vino a casa a conocer a mi bebé de dos meses.  Y como siempre que vienen las visitas piensas, “dios mío que no se ponga el niño a llorar porque enseguida me van a decir que solo quiere brazos o que tiene hambre aunque tome teta”; y como siempre pasa, mi bebé se puso a llorar.  Esta amiga me digo, “lo mismo me pasaba a mi hijo y fue darle biberones en la noche y dejó de llorar, ni gases ni nada”.  Una se calla claro.  Pero pasado un rato de esta conversación volvió a pasar lo que tanto temes.  Que por fin callas al niño, lo pones en el carrito y pum, llega tu amiga y dice, “anda, lo voy a coger ya que se ha callado”, y el niño a llorar otra vez.  Pero la cosa no acaba ahí; para tu sorpresa tu amiga empieza a probar diferentes posturas para que el niño pare de llorar y en una de esas dice: “a ver si funciona esta postura que es la que yo usaba con mi bebé cuando tenia los gasesillos, ¡vaya época más mala!”, y tú piensas para tus adentros: “¿pero no me ha dicho hace un rato que su bebé no tuvo gases porque le dio biberones?”.  Bueno, da igual, ya se irán en un rato y yo seguiré a lo mío.

Aparte de la ironía de toda la situación, el puerperio también tiene su parte complicada y es que el tema que nos ocupa no es cualquier cosa.  El otro efecto colateral importante que puede tener esta montaña rusa emocional es la relación con tu pareja.  Puede existir la situación idílica que cualquier mujer soñaría que es la total comprensión y apoyo del padre del bebé.   Pero puede que no sea así y que las conversaciones se conviertan en un cruce de acusaciones y de incomprensión, quiero pensar que mutua, quiero pensar que nadie hace daño por hacer.  Pero esa incomprensión existe: la casa sin limpiar, el baño sin hacer, la colada sin recoger, una dieta basada en arroz y pasta, desánimo, desgana, es que no me comprendes, no me ayudas, tengo sueño, es que trabajo…, en fin, el pez que se muerde la cola.  Esto es un tema también bastante serio ya que hay muchas parejas que acaban separándose al poco de llegar un bebé.  Hasta hace poco cuando yo veía que esto ocurría a mi alrededor yo pensaba: “¿pero como que se separan si acaban de ser padres? ¡Pues para qué tienen un hijo si tenían problemas!”; ahora entiendo la cruda realidad.  Y es que es muy duro para una madre sentirse sola y desdichada cuando tienes a tu lado a la persona con la que has decidido formar una familia, tu familia, una de las personas que más quieres.  Y no olvidemos que el estado anímico de una madre es el que sustenta la unidad familiar.  Una madre se viene abajo y parece que se desmorona todo en la casa, y encima es la madre la que no ha de esperar nada e intentar levantarse como buenamente pueda. ¡Vaya tarea!

Esto es una muestra de la oscura realidad que esconde el puerperio.  Al final, y como dice mi profesora de yoga, “todo está bien”, hay que permanecer centrada y mirar a nuestro alrededor y darnos cuenta de eso, de que todo está bien.  Cuando te levantas a las 6 de la mañana sin haber podido dormir desde las 2, y por muy cansada que estés, cuando esa pequeña vida que tienes entre tus brazos te sonríe, ya está, ya te ha dado fuerzas  y energía para sacar el día adelante, y te recuerda lo feliz que eres a su lado, a pesar del puerperio.  ¡Y es que la maternidad es lo mejor!


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3 Comentarios en “El puerperio: ese gran desconocido

  • Cris

    Me ha encantado tú entrada, yo espero a mi bebé para Septiembre, el primero y este es uno de los momentos al que más le temo, pero hablas con tanta tranquilidad de ello que lo superaremos poco a poco. Un abrazo.

  • Silvia

    Gracias a la autora de este post! El puerperio no dura para siempre pero nuestra esencia de madres SI! Silvia Montoya

  • Inma

    Totalmente de acuerdo con todo lo que se comenta, y solo decir que utilicemos este nombre, puerperio, y que no tengamos miedo a como nos sentimos, necesitamos respeto y acompañamiento. Gracias mamas-yoga.