Antes no podía parar y ahora que quiero parar no puedo

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Recuerdo mi vida antes de quedarme embarazada, y lo digo así porque hoy me parece algo muy lejano, quizás era un tanto absurda vista con mis ojos de ahora, y aunque no aburrida, sí  falta de contenido real. Por aquel entonces yo estaba trabajando como bióloga marina, uno de los tantos trabajos a los que me he dedicado, pero que por fin este se acercaba a mi sueño, de qué quieres ser de mayor. Había logrado justo lo que quería, embarcarme en un buque oceanográfico y navegar medio mundo trabajando en el océano. Y justo cuando ya había conseguido mi sueño, me pica el mosquito del instinto maternal.

Todo comenzó, cuando baje de mi último barco, aunque en aquel descanso no lo sabia, Mz me iba a pedir que nos casáramos y yo acepté, sin saber que en la primera noche de bodas me quedaría embarazada. Ya habíamos tenido un embarazo anterior que habíamos perdido,  mi nuevo trabajo me había ayudado a olvidarlo, ya casi había perdido la ilusión por ser mamá, y así fue como casi sin planificar, mi pequeña Juliet empezó a crecer dentro de mi pancita desde el mismo día después del “si quiero”.

Recuerdo como el mismo día de saber mi nuevo estado, me llaman para embarcarme, y como se me queda el cuerpo al escucharme a mi misma preguntando si podía embarcarme embarazada, ¡¡hay amigo!!, de bruces con la realidad, ¿pero en que estaría yo pensando?.

Yo que soy amiga de buscar soluciones, en pocas horas lo había decidido: “pues me estudio unas oposiciones de inspectora de pesca”,.. así que ni lenta ni perezosa, comencé a estudiar, estudiar y estudiar, todo iba saliendo según lo previsto, Juliet tenía fecha para justo después de mis exámenes, pero claro no habíamos contado con que los bebes se adelantan, y mi peque tenía prisa por cambiarme de nuevo los planes.

Pero nada, ya me van conociendo, después de un parto perfecto (gracias María), comencé a solucionarme la vida, nada, me presentaría al año siguiente, y sería más fácil, porque ya tenía mucho estudiado, además, un bebé no da casi nada de trabajo, así que arreglado. ¡¡¡Hay amiga!!!, pero ¿en qué burbuja vivía yo?, que diría mi madre, ……esos bebes muñecos que solo requieren que los alimentes, les cambies el pañal, los bañes y los duermas, ¿Dónde están?. Bueno, la verdad es que no muy lejos, solo que a alguien se le olvidó decirme que alimentarlos lleva casi todo el día, cambiarles el pañal, bastantes horas, bañarles un ratito, y dormirles, bueno eso lo hacen cuando tu estás limpiando todo lo que ensucia un bebé, con una mano, porque con la otra lo estás agarrando, mientras el angelito se echa una siesta.

Durante mis primeros meses, pasé  todo tipo de miedos, como es natural para una primeriza, pero casi lo que más me agobiaba era pensar, ¿Cuándo tendré tiempo para estudiar?, y así pasaban mis días y llegó el año de Juliet y también mis exámenes y yo sin haber podido tocar un apunte. Y yo que siempre he sido tan responsable sentí una punzada en la barriga, y ya mi pregunta empezó a ser otra, ¿Qué será ahora de mi vida profesional?

Y así siguieron pasando los días, y me enteré que podía hacer un curso de Yoga para profesores, que son algunos fines de semana, y como el yoga me ha dado tanto, ni me lo pensé, además contaba con el apoyo de Mz. Y comencé a descubrir un mundo entero, y cada día me gusta más, y empiezo a recorrer mi camino a través del yoga, y un buen día empiezan a desaparecer mis miedos, y comienzo a disfrutar de la vida sin angustia, de verdad.

Yo que siempre he odiado ser ama de casa, hoy hasta me siento cómoda con ello, aunque la verdad es que a penas estamos en ella. Mi día a día siempre es una sorpresa, cuando se despabila la peque nos tiramos a la calle, a hacer recados, a visitar amigos, a jugar con niños y perritos en el parque y a conocer gente nueva, gente buena, que nos llena la vida con su sonrisa y que nos da sentido.

Ya sé que esto es solo una fase, y lo veo con perspectiva, se que pronto Juliet empezará la escuela y que tendré más tiempo para emprender de nuevo mi vida profesional, pero está vez, ya tengo las cosas claras, está vez ya no tengo miedo, no tengo ni idea de que me depara la vida, pero confío en que algo bueno seguro.

Iris Moreno Llort, antes muchas cosas, ahora mamá a tiempo completo.

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