Hijos, senderos de la vida 3


Estoy embarazada de cuatro meses, es mi segundo embarazo y lo estoy viviendo de una manera bastante distinta al primero. Tengo un hijo de casi tres años, y no siento culpabilidad al decirlo, pero él es el protagonista de mi ahora, y digamos que este bebé que llevo dentro parece estar pasando de puntillas por mi “ahora”. De momento, me dejo llevar por mi intuición y seguro que lo estoy haciendo bien, lo estoy disfrutando, y lo estoy viviendo tal y como debo, pero reconozco que a veces pienso en si no me estoy pasando en esto de “dejarme llevar” y de fluir con mi presente.

Ni siquiera he pensado en nombres para este nuevo ser, que pronto se convertirá en el segundo protagonista de mi novela personal y que, seguramente, recibirá lo que necesite porque la maternidad ha sido para mi como descubrir el tesoro de la madre tierra.

¿Cómo dar vida puede cambiar tanto tu vida?
He cambiado mucho, ya lo hice cuando invertí en mi relación de pareja, y he de reconocer que fue ese primer paso antes de descubrir lo que es la maternidad, pienso que maduré,  prioricé y entendí muchas cosas que solo pueden vivirse cuando te implicas en algo con instinto. Después, junto a mi pareja comenzó otra nueva y miedosa aventura en busca de la familia… aún llevo la mochila cargada de planos, víveres y el gps de mi instinto, que no viene nada mal… es una aventura larga, sin tiempo programado, porque cada hijo es un sendero por el que tienes que caminar, no hay prisas, pero tampoco puedo descansar demasiado porque anochece y en estos senderos necesito luz (y natural, si es posible), en esta aventura cazo, amamanto, construyo, enseño y cuido a mis mamíferos lo mejor que se.

Ya conozco parte del camino del sendero más largo, no es el Camino de Santiago, sino el de Nicolás, y sin duda ha sido el mejor viaje de mi vida, he tenido tiempo para reir, llorar, también he descansado para deleitarme con el paisaje, eso sí, prefiero no hacer muchas fotos, porque opto por vivirlo y no por añorarlo cuando ya sea anciana, aunque siempre caigo en la fallida novatada de querer inmortalizar un momento, supongo que a todos nos ocurre. Como en todos los viajes, se añoran los lugares visitados y se ansían visitar los desconocidos, no todos te aportan lo mismo, y está claro que la actitud del viajero siempre condiciona a la hora de disfrutar, no he viajado en exceso, pero he aprendido a disfrutar del café en una parada, a valorar las equivocaciones cuando cogemos un tren erróneo, e incluso a divertirme cuando no entiendo nada en algún destino extranjero…

A todas las madres primerizas y experimentadas que saben vivir el  viaje de su vida  en compañía, las  abrazo con el alma porque se lo bello que es vivir plenamente conscientes de que el viaje se acaba, conscientes  de que en la última parada de la estación, bajaremos solas, puede que acompañadas de nuestra elección masculina, elección que tomamos en solitario, antes de conocer los senderos de los hijos, y es que igual que nacemos, morimos, y con la misma instantaneidad que respiramos por primera vez, lo haremos por última vez para dejar este viaje.

Si algo me ha enseñado la maternidad es a vivir mi momento, mi parada, si hoy me toca conocer una gran ciudad, estoy preparada para ello, y si la parada es en una pedanía, disfrutaré con la misma intensidad de su aire, de su río y de su gente.

Y es que ahora soy bastante más observadora y sutil que en mi adolescencia y he aprendido también a ver cosas en la gente. Algunos esconden necesidad en sus malas formas, otros actúan de manera vanal porque nadie les ha enseñado a mirar de otra forma, también los hay que lo tienen todo, o que todo lo dan y  los que no dan nada, y es que importa tanto tropezar durante el viaje… es la única forma de encontrar cosas, esa riqueza de la madre tierra es la que más me sorprende.

A mis treinta y dos años me siento plena al compartiros que me gusta mi vida, y que, sí, claro que sufro, temo, fallo… y es por ello que disfruto, arriesgo y acierto también, mientras no os aburrais del viaje, intuyo que todo irá bien.

Gracias a la vida.
Gracias por leerme.

Por Maica Cobos


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3 Comentarios en “Hijos, senderos de la vida

  • Mamasyoga Autor

    Qué acierto haber consultado el blog de mamasyoga precisamente hoy… gracias, me has despertado muchos sentimientos adormecidos…

  • Noelia

    Precioso, Maica, no se puede expresar mejor tanto sentimiento. Tu camino es bello porque estás acompañada de tus chicos, todo un mundo por descubrir, y nosotras contigo, con vosotros.
    Os queremos