Querida Noelia 1

PAP__Y_MAM_

Hoy son Noelia y su Noe quienes comparten la preciosa historia de su nacimiento. Un mágico día de Reyes la pequeña Noelia decidió que era hora de mirar a los ojos a su mamá y abrazar a su papá. En ese instante emprendió el camino desde su vientre a sus brazos.

Querida Noelia:
El día que comenzó el principio de tu vida fuera de mi vientre fue una tarde del día de reyes 6 de enero de 2010.
Esa mañana papá y yo nos levantamos tarde , habíamos quedado con los abuelos Conchi y José Carlos para comer allí y abrir nuestros regalos de Reyes, como hacemos todos los años. Recuerdo que con las prisas, los regalos de papá y mamá se quedaron en casa a los pies del árbol de Navidad. Como anécdota he de decir que fui yo la que conduje el coche hasta Málaga.
A lo largo del día todo fue normal, de hecho dos días antes habíamos estado en monitores y no había señal de contracción alguna. Por la tarde, después de comer y de hacer una larga sobremesa, fuimos  a tomar un café con el abuelo Paco por la zona de la Estación de autobuses y poco a poco mami comenzó a encontrarse rara y así empezó todo, a las 7 de la tarde. Anduve el paseo de los Tilos hasta el final para ir a por el coche y me tenía que parar casa dos minutos y medio, comenzó con pequeños dolores de regla, le dije a tu abuelo que no se preocupara que estaba todo bien. Por fin llegué al coche y papi y yo regresamos a casa, las contracciones seguían cada 2 minutos y medio. Llamé a María, ella ocupó un lugar precioso en nuestro parto porque la abuela Pepi  ya no está entre nosotros  y en ese momento mami necesitaba un apoyo “materno”, me tranquilizó muchísimo.
Al llegar a casa, sobre las 9 de la noche, nos preparamos para ir con tranquilidad al Parque San Antonio, nos duchamos, cogimos la maletita, yo seguía animada porque el dolor no era insoportable aunque sí bastante frecuente, antes de salir a la clínica abrimos los regalos que aún seguían en el árbol de Navidad, entre ellos había un “manual de instrucciones del bebé” que papá llevó al hospita. A las 10.30 salimos. Recuerdo que durante el camino a la clínica me molestaba muchísimo cualquier bache en la autovía.
Llamamos a los abuelos para que supieran que estábamos bien y que pronto habría otro miembro más de la familia. Ellos ya sabían que tenían que esperar noticias y que tenían que mantenerse, muy a su pesar, en casa y en segundo plano hasta nuestra llamada. Rezaron y nos apoyaron con respeto y discreción, y , seguramente, con muchísimos nervios, de hecho el abuelo Paco se saltó el protocolo y apareció a las 8 de la mañana, pero se fue rápidamente.
Al llegar, la matrona me reconoció y vaya sorpresa, después de tantas horas de contracciones cada 2 minutos y medio sólo había borrado un 60% de cuello de útero y tenía un centrímetro de dilatación. Nos aconsejó que nos quedáramos en la clínica, así que nos dieron una habitación preciosa, parecía un hotel y allí pasamos la noche. No tenía claro el uso de la epidural y a media noche llamé a la matrona para ver qué pasaba, nos dieron tanta intimidad que yo quería que alguien viniena a decirme cómo iba todo. Me pusieron un calmante para que descansara, pero recuerdo que entre contracción y contracción me dormía pero el dolor lo seguía pasando y así toda la noche. Por la mañana llegó el ginecólogo para ver cómo nos encontrábamos,  y estaba de 3 centímetros aún: “puffffffffff, toda la noche para esto!”. Seguí con mis posturas de dilatación y mi aislamiento mental,  sólo perdí la calma a los 6 centímetros cuando la ayudante del matrón me dijo que me pusiera la lavativa, la cual por cierto tiré casi entera, ahí fue cuando pedí la epidural, tardaron en bajarme al paritorio, pienso que como me veían tan concentrada y bien, me dejaron estar tranquila.
La llegada al paritorio fue una experiencia preciosa, hubo momentos en los que José y yo estuvimos sólos, hablando, comentando todo lo que estaba ocurriendo y lo que vendría después. El anestesista me dio una anestesia muy suave, auque recuerdo un frío tremendo y unos picores por todo el cuerpo, vomité varias veces durante el parto, mi ginecólogo decía “parto vomitado, parto acabado”. Antes de que comenzara todo, el ginecólogo nos dijo que se iba a ir a tomar un café y que en una media hora vendría para que empezáramos, pero creo que no nos quiso dejar solos y al final acabó sentado en un taburete contándonos cosas de su infancia, riéndonos y tranquilizándonos. Ya quedaba menos para verte.
Me icorporaron en la silla del paritorio, me dieron unos mandos a los lados de las manos para que me agarrara para empujar, tu papi se empeñaba en que respirara para oxigenarte.  A papá le dijeron que su lugar estaba a mi lado pero cuando empezó todo se puso al lado del matrón, si hubiese podido te hubiera sacado él. Poco a poco te fuiste abriendo camino hacia la vida, empujé, respiré y en cuestión de minutos me dijeron “ levanta las manos mami! “ y te me entregraron. Lloré, lloramos papi y yo, no olvidaré tu cara, con esos ojazos tan abiertos,  tan curiosos, comenzastes a llorar pero cuando oistes mi voz  te calmastes, estás con mami, te di calor. Lo primero que dije al verte es “José, qué bonita es, qué bonita es”, papá se quedó en estado de choque, no sabía qué hacer, se quedó paralizado, con las lágrimas en los ojos. Pensó que ya no eras una barriga a la que hablaba y acariciaba, era algo más, un ser de su ser, un ser precioso, con unos ojazos llenos de vida, una carita sonrosadita y muy larga jeje. Llegaste a las 16 h del día 7 de Enero.
Te me dejaron unos minutos en mi pecho y luego te llevaron a otra camilla cerca de mí para inspeccionarte, estabas perfecta.
Llegaste en un ambiente muy familiar, muy relajado, muy íntimo. Más tarde fueron llegando amigos y familiares locos por cogerte y mimarte. Irene fue de gran ayuda para arrimarte el pecho, nadie me enseñó cómo hacerlo, al final lo conseguimos, pero eso es otra historia.
Ha sido una experiencia inolvidable, la mejor de toda mi vida.
Te quiero muchísimo mi niña preciosa.


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Un comentario en “Querida Noelia