¿Huelga de deberes?

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El debate está en la calle ¿deberes  sí o deberes no? La enseñanza actual es poco motivadora y práctica. Es verdad que hay aprender el significado de la palabra esfuerzo, adquisición de hábitos y rutinas, pero, ¿a costa de qué?

¿Sacar buenas notas es tan importante? Igual deberíamos pensar que este pensamiento es el causante del fracaso escolar y que tendríamos que trabajar para cambiar esto.

No es cuestión de ponerse en huelga de deberes,pero desde luego tampoco estoy a favor de “secuestrar la niñez” de una forma tan evidente. ¿Acaso los niñ@s no necesitan jugar? El trabajo en casa es importante pero la mayoría del trabajo debería hacerse en clase. Lo que más necesitan nuestros hij@s es nuestra presencia, atención, estar juntos. ¿Cuándo jugamos?¿Cuándo leemos juntos?¿Cuándo bailamos u oímos música?¿Cuándo hablamos?¿Cuándo vivimos?

Creo que los principales problemas son:

* El horario escolar.

* El horario laboral de los padres y madres.

* El modelo actual de sociedad competitiva en el que vivimos.

Claro que debemos enseñarle a nuestro hij@s lo que significa el esfuerzo, la frustración, superación, trabajo, inversión y miles de conceptos  relacionados con el mundo académico y laboral, ¿pero no deberíamos también educarlos en valores, enseñarles a compartir, a escuchar, a tolerar, a  dialogar, a respirar, a disfrutar?

Cuando analizamos la cantidad de casos de ansiedad  y depresión con los que contamos actualmente, nos llevamos las manos a la cabeza y pensamos… ¡es que hay que relajarse! Pero nadie admite que eso también se aprende, y desde pequeños, porque también se educa la forma de tomarse la vida, la tolerancia para entender las diferentes visiones de las cosas, la aceptación de  las cosas que uno no puede cambiar, la lucha por lo que uno cree, la relativización las situaciones, la resolución de conflictos…

Recuerdo una conversación con alguien muy cercano, en la que un padre me confesaba que se había perdido la infancia de su hija mayor (tiene dos hijos):una de ocho años y uno de cuatro. Pues bien, me confesó que pasó la primera infancia de su hija trabajando, echando horas extras, ascendiendo en su puesto de trabajo…y que, cuando se dio cuenta de ello, se prometió a sí mismo que no le volvería a ocurrir con su segundo hijo. Y así fue, él no dejó que ocurriera de nuevo.

Es difícil crear una alianza entre familia-escuela-trabajo pero admitamos que esa es la vida y que habrá que plantearse las verdaderas prioridades del ser humano, ¿no?

Termino con esta reflexión personal : “los niños deberían enseñar en casa lo que han hecho en el colegio, no enseñar en el colegio lo que han hecho en casa”

 

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