Nuestro puntual Nicolás 1

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Maica y Nicolás comparten su historia en “mi parto es el mejor”…

El día anterior a mi salida de cuentas empecé a tener contracciones a partir de las ocho de la tarde, pero les dije a mi pareja y a mi familia que aún no sería el momento, ya que mi ginecólogo me dijo que estaba aún muy verde y que me retrasaría, ¡como si él pudiera decidir sobre ese momento! Total, empecé a tener contracciones muy regulares desde esa hora, cada cinco minutos llegaba una nueva contracción, yo estaba serena, calmada, las llevaba bastante bien porque me concentraba en respirar profundamente y recuerdo que cuando me di cuenta, ya era de noche, incluso mi pareja estaba acostada en la cama, y yo pasaba las contracciones agarrada  a la cuna ya preparada en nuestro dormitorio.El caso es que cuando miré el reloj, eran ya las cuatro de la mañana y fue mi pareja quien me dijo:igual deberíamos ir ya al hospital, ¿no?Para que yo me fuera tranquila, me aconsejó que llamara y preguntara, él sabía de mi deseo de no llegar demasiado pronto,cuando llamé me dijeron que podía ir para allá. Así que cogimos el coche y nos fuimos para el hospital.

El camino de casa al hospital es de unos 3 Km,pero fuimos despacito, y aún aparcando en la puerta, nos paramos varias veces hasta llegar a la puerta, cada      contracción le pedía a mi cuerpo quietud. Cuando llegué estaba ya de seis centímetros, recuerdo a la matrona decirme ¿pero tú de donde vienes? a lo que  contesté: de mi casa. Una vez allí, recuerdo a la matrona decirme que me veía muy calmada y llevando muy bien las contracciones, os confieso que fui al baño  entre contracción y contracción. La matrona me preguntó si quería  epidural, le dije que no, vamos, que en principio, no, a lo que se sorprendió pero gratamente,  al menos esa fue mi percepción…recuerdo que el tiempo empezó a  pasar más lentamente, y pasé toda la dilatación de pie, ya que era lo que me pedía el cuerpo,  mi pareja masajeaba mi espalda cada vez que venían las  contracciones, y ya eran olas que removían todo mi cuerpo.El caso es que a eso de las 8 de la mañana  me bajaron al paritorio y me dejaron bastante tiempo sola,  yo lo agradecí aunque ya empezaba a asustarme ante el quirófano y al ver que se acercaba el  momento.Me tocó un ginecólogo de guardia, por casualidad, era un  ginecólogo que había fotografiado a mi hijo un par de veces en anteriores ecografías,  ¡casualidades de la vida! Me dijo que sin epidural notaría más los pujos y  que las mujeres de los Andes lo hacían así en la montaña…era argentino, y habló del  parto natural aunque no recuerdo muy bien todo lo que dijo, la verdad. Me  rompieron la bolsa, empezaron a pararse las contracciones y me pusieron un poquito  de oxitocina, suficiente para diferenciarla de mi oxitocina natural, aunque  el expulsivo fue corto, o al menos, así lo viví yo, el caso es que me recuerdo como una  hembra mamífera dándolo todo, en cuerpo y alma, porque me proclamaba en voz alta: Nicolás, ya te queda menos, tienes que salir.

Mi subidón de hormonas me hacían decirle al ginecólogo, a lo mejor no necesitamos ayuda (por la episiotomía), no te lo puedo asegurar, me decía él. Yo estaba,  como tiene que ser, y la naturaleza se encarga de eso, en lo mío, en lo nuestro ¡hijo!, y cuando intensificamos los pujos y saliste de mis entrañas…fue visceral y  mágico al mismo tiempo .

Ya estabas ahí, ¡ay, mi niño, ay, mi niño!, lloraba y creo que naciste con un mellizo, porque mi instinto nació contigo ese día 12 de septiembre. Tu padre dice que vio un rostro nuevo en mí cuando te noté caliente, latiendo en mi pecho, ese camisón empapado de vida es un recuerdo que jamás desaparecerá de mi mente. Nicolás, nuestro puntual hijo: llegó el día 12 a las 12. ¡Llegaste pisando fuerte, y sigues así, eres pura vida!


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Un comentario en “Nuestro puntual Nicolás

  • Noelia

    Tu recuerdo me estremece, me acerca más aún a vosotros. Nicolás eres un sol que ilumina tu familia, Maica una campeona, una verdadera montaña. Os quiero familia.